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Surcos nasogenianos - Suaviza sin perder tu expresión

Leire Cantú 14 de junio de 2026
Sonrisa radiante con surcos nasogenianos marcados, piel madura y dientes blancos.

Índice

En este artículo yo explico por qué aparecen los surcos nasogenianos, qué puedes hacer en casa para suavizarlos y en qué casos merece la pena pensar en tratamientos médicos como el ácido hialurónico o la radiofrecuencia. Mi objetivo es darte una lectura clara y útil, con criterios reales para mejorar la zona sin perseguir un resultado artificial.

Lo más útil antes de decidir cómo tratarlos

  • Estos pliegues no siempre significan envejecimiento; muchas veces reflejan anatomía, pérdida de volumen y cambios en la calidad de la piel.
  • La fotoprotección diaria y una rutina bien elegida ayudan a que la línea se marque menos.
  • El maquillaje puede disimularlos, pero si se fijan en reposo suele hacer falta valorar la estructura facial completa.
  • El ácido hialurónico da un cambio rápido, aunque no siempre es la única respuesta ni la mejor en todos los rostros.
  • Cuando hay flacidez más que falta de volumen, suele funcionar mejor un plan combinado que un relleno aislado.

Qué son y por qué aparecen

Lo primero que yo separo es esto: una cosa es la línea que se ve al sonreír y otra el pliegue que permanece incluso con el rostro relajado. Cuando este surco se vuelve más visible, casi nunca hay una sola causa; suele ser la suma de pérdida de colágeno, descenso de volumen en las mejillas, genética y fotoenvejecimiento acumulado.

  • Edad y pérdida de elastina: la piel sostiene peor su estructura y recupera menos rápido su forma.
  • Menor soporte en pómulos y mejillas: si el tercio medio del rostro pierde volumen, el pliegue se acentúa.
  • Genética y anatomía facial: hay caras que tienden a marcar más esta zona desde antes.
  • Sol y tabaco: ambos aceleran la degradación del colágeno y empeoran la textura.
  • Cambios bruscos de peso: perder o ganar volumen puede hacer que la línea se haga más evidente.

En la práctica, eso explica por qué dos personas de la misma edad pueden tener un aspecto muy distinto en esta zona. No es solo cuestión de años; también importa cómo se reparte el volumen del rostro y cómo cae la piel con el tiempo. Con esa base clara, tiene más sentido decidir qué cuidados sí pueden ayudar de verdad en casa.

Qué puedes hacer en casa para suavizarlos

Aquí prefiero ser directa: ninguna crema borra un pliegue profundo, pero sí puedes mejorar mucho el aspecto general de la piel y evitar que la línea se marque más de la cuenta. Si la rutina está bien pensada, la zona se ve más lisa, con mejor luz y menos cansada.

La rutina que más ayuda

  • Protector solar diario con SPF 30 o más y amplio espectro. En el rostro, yo usaría una cantidad generosa; como referencia práctica, ronda una cucharadita. Si pasas tiempo al aire libre, reaplica cada dos horas.
  • Hidratante bien formulada, con glicerina, ceramidas o ácido hialurónico. No rellena el pliegue, pero mejora la turgencia y hace que la piel se vea menos apagada.
  • Retinol o retinoides por la noche si tu piel los tolera. Yo empezaría despacio, dos o tres noches por semana, y no evaluaría resultados antes de 8 a 12 semanas.
  • Exfoliación suave, nunca agresiva. Los scrubs duros o los ácidos mal usados suelen marcar más la zona en vez de mejorarla.
  • Hábitos que sí suman: no fumar, evitar cabinas de bronceado y cuidar el sueño. Son cambios poco vistosos, pero se notan más de lo que parece.

El maquillaje que menos los marca

Si quieres disimularlos sin cargar la piel, yo trabajaría con texturas ligeras y luminosas. Las bases muy mates y los polvos densos suelen acumularse justo en el pliegue; en cambio, una base fina, un corrector usado con moderación y un rubor en crema colocado más alto en el pómulo ayudan a desviar la atención sin endurecer el rostro.

Si el maquillaje ya no basta, normalmente el problema no es el producto sino la estructura facial que está detrás. Ahí es donde entran los tratamientos profesionales, y conviene elegirlos con bastante criterio.

Qué tratamientos profesionales suelen dar mejor resultado

Yo separo las opciones en dos grupos: las que aportan volumen o soporte y las que mejoran firmeza y calidad de la piel. No siempre conviene pinchar la línea directamente; en bastantes rostros, la mejora real llega al recuperar apoyo en el pómulo o en el tercio medio.

Opción Qué aporta Cuándo la considero Duración orientativa Límite principal
Ácido hialurónico Rellena y devuelve soporte de forma inmediata. Pliegues moderados y pérdida de volumen visible. Entre 6 y 12 meses, a veces algo más. Si se usa de más puede verse pesado o artificial.
Radiofrecuencia o ultrasonidos Estimulan firmeza y tensado progresivo. Laxitud leve o piel que necesita más calidad que volumen. El cambio es gradual y suele requerir sesiones. No sustituyen un relleno cuando falta volumen real.
Bioestimuladores Favorecen colágeno con el tiempo. Cuando buscas mejorar soporte y textura de forma progresiva. El resultado madura durante semanas o meses. No corrigen de golpe una línea muy marcada.
Hilos tensores Buscan un efecto de elevación selectivo. Casos muy bien seleccionados con descolgamiento leve o moderado. Variable según técnica y material. El resultado no siempre compensa si la flacidez es muy evidente.
Lifting quirúrgico Recoloca tejidos y trata la caída de forma más global. Descolgamiento marcado y expectativas de mayor duración. Más duradero que los tratamientos inyectables. Implica cirugía y recuperación más larga.

En España, el relleno con ácido hialurónico suele partir de unos 300 € por zona, aunque la cifra sube si se necesita más producto o una corrección combinada. Yo no lo usaría como único criterio: un tratamiento barato pero mal planificado sale caro en resultado. Con esto en mente, la siguiente pregunta lógica es cómo escoger bien para no acabar con un rostro hinchado o poco natural.

Cómo elegir bien y evitar un resultado artificial

Aquí es donde más errores veo: tratar el pliegue como si fuera una línea aislada y olvidar que forma parte de un rostro completo. Un buen profesional evalúa perfil, volumen del pómulo, calidad de la piel, sonrisa y simetría antes de tocar nada.

  • Pregunta qué se va a corregir exactamente: el pliegue, el soporte del tercio medio o ambos.
  • Desconfía de quien promete borrarlo por completo; en muchos rostros eso no queda natural.
  • Pide saber qué producto se usará y si es reversible, en caso de ácido hialurónico.
  • Evita el procedimiento si tienes infección cutánea activa o una inflamación importante en la zona.
  • Revisa el plan de seguimiento: una buena clínica suele valorar el resultado después, no solo el día de la sesión.

También me fijaría en el presupuesto. Si una propuesta está muy por debajo de lo habitual, pregunta qué incluye, cuánta cantidad de producto se va a usar y quién realiza el tratamiento. En estética facial, el precio por sí solo dice poco si no va acompañado de una valoración seria.

Lee también: El orden de rutina facial que transformará tu piel y evitará errores

Señales de alarma después de un relleno

Hay molestias normales, como algo de hinchazón o un pequeño hematoma, pero yo pediría revisión urgente si aparece dolor intenso, palidez o aspecto marmóreo de la piel, visión borrosa, dificultad para mover parte de la cara o un cambio brusco que empeora en vez de mejorar. Son situaciones poco frecuentes, pero precisamente por eso hay que saber reconocerlas.

Si el plan es sensato y el seguimiento es correcto, el objetivo no debería ser parecer “sin líneas”, sino más descansada y con mejor soporte. Esa idea marca la diferencia entre un buen resultado y una intervención demasiado obvia.

La decisión más sensata si quieres suavizar la zona sin cambiar tu expresión

  • Si el pliegue es leve, una buena rutina, SPF y maquillaje suelen bastar para mejorar mucho el aspecto visual.
  • Si ya se marca en reposo, la valoración profesional aporta más que seguir acumulando cosméticos.
  • Si el problema principal es flacidez, suele funcionar mejor un abordaje combinado que un relleno aislado.
  • Si quieres naturalidad, pide un cambio pequeño, no una cara tensa.

Yo siempre empiezo por una pregunta sencilla: ¿quieres suavizar una línea o corregir la estructura que la está provocando? Cuando se responde bien, la decisión deja de ser impulsiva y pasa a ser estética, pero también lógica. Ese es el punto en el que la piel se ve mejor sin perder carácter.

Preguntas frecuentes

Su aparición se debe a una combinación de factores como la pérdida de colágeno y elastina, la disminución de volumen en pómulos, la genética, el daño solar y el tabaquismo. No siempre indican envejecimiento, a veces reflejan la anatomía facial.

Una rutina constante con protector solar diario (SPF 30+), una buena crema hidratante, el uso gradual de retinoides por la noche y una exfoliación suave pueden mejorar la calidad de la piel y hacer que la línea se marque menos. Evitar el tabaco y cuidar el sueño también ayuda.

No, el ácido hialurónico ofrece un cambio rápido al rellenar y dar soporte, pero no siempre es la mejor ni la única opción. Para flacidez, tratamientos como la radiofrecuencia o bioestimuladores pueden ser más adecuados, o un plan combinado para resultados naturales.

Es clave elegir un profesional que evalúe tu rostro completo y no solo el pliegue. Desconfía de quienes prometen borrarlos por completo, ya que un resultado natural busca suavizar sin cambiar tu expresión. Pregunta por el producto y su reversibilidad.

Si el pliegue ya se marca en reposo y los cuidados en casa no son suficientes, una valoración profesional es recomendable. Especialmente si hay una pérdida de volumen significativa o flacidez que requiere un abordaje más allá de la cosmética tópica.

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Leire Cantú
Soy Leire Cantú, una apasionada del mundo de la belleza con más de diez años de experiencia en la creación de contenido y análisis de tendencias del sector. A lo largo de mi trayectoria, he profundizado en áreas como el cuidado de la piel, el maquillaje y la sostenibilidad en la industria cosmética, lo que me ha permitido desarrollar un conocimiento especializado que comparto con mis lectores. Mi enfoque se basa en simplificar información compleja y presentar análisis objetivos, siempre respaldados por datos y tendencias actuales. Me comprometo a ofrecer contenido veraz y actualizado, con el objetivo de empoderar a mis lectores a tomar decisiones informadas sobre su rutina de belleza. A través de mis artículos en sencar.es, busco no solo informar, sino también inspirar a quienes comparten mi pasión por el cuidado personal y la estética.

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